jueves, 9 de diciembre de 2010

Forma una tragedia. (Paraíso criminal)





I


Hoy que me encuentro en el mismo lugar que aborrezco, extrañando al mismo hombre que odie, parece que huir tan lejos no haya servido de nada. Al parecer, el pasado ha tomado direcciones paradójicas en mi cuerpo, en el cual mi lección de vida se encuentra atrapada en una trama a la inversa, siempre a la inversa, a la deriva del mundo, a ratos me siento prisionera de un pasado que me aplasta, que me hace esclava de consecuencias añejas. No sé como vivir el presente, sino puedo seguir haciéndome daño, es por eso que no sé reaccionar ante tanta buena suerte.Ahora tengo miedo, miedo al amor, a lo que siento, he tratado de buscar situaciones adversas en las cuales desenvolverme para anestesiar mi alma, he tratado de evadirme en historias complicadas para ver si el mundo se cansa y me regala la muerte, para ver si los archiveros del karma se equivocan y me regalan otro final.


Sé que no se va a detener,
hasta que me de cuenta:
que eres mi pretexto favorito.




II

Lie to me pinoccho.
Alejandro entendió que mis charlas acerca del colegio era producto de una negación sobrehumana que mi inconsciente estaba conjurando sobre mí. Me miró sonriendo y se tiró encima de mí casi sin que me diese cuenta. No me interesaba darme cuenta, necesitaba que estuviera adentro mío lo más rápido posible, quería olvidarme del colegio y de todo lo que había pasado con él; quería olvidarme de que estaba en un hotel y que en una hora nos tendríamos que ir, y que no iba a verlo en muchísimo tiempo. No quería pensar que lo único que nos unía era el sexo, pero… necesitaba ese sexo, aunque no fuese lo único que necesitaba.Estábamos ya los dos desnudos y Alejandro estaba encima de mí cuando simultáneamente sentí placer y una opresión en el pecho, una angustia mortal, esclavizante, que aunque traté de disuadir me violó hasta lo más profundo. Se dio cuenta. Paró, me miró. Me preguntó por qué lloraba. Yo tenía los ojos rojos (lo sé porque me arden mucho cuando los tengo así) y las lágrimas parecían salir de la fuente de Salmacis, nunca paraban, no iban a parar, no pretendían hacerlo.Me sentía horrible: quería sentir su piel, su cuerpo, pero no quería tener sexo.
Necesitaba estar al lado suyo, abrazarlo, quizás hasta verlo dormir; pero tener sexo no era compatible con la angustia existencial que vivía dentro de mí en ese momento. Sí, claro que no iba a poder tenerlo desnudo al lado mío si no hacía lo que fuera por seducirlo y hacer que me lleve a un hotel, pero no era lo que yo quería. Simplemente necesitaba verlo tranquilo, con su tergiversada mente dormida.

Le dije que lloraba porque tenía mucho miedo de perderlo, de que jamas volviera, de que esa fuera la PRIMERA y última vez que HICIERA e hiciéramos el amor, que lo vería indefenso y entregado. “flaca, nunca me vas a perder. Nunca”.

Y ese año....




YO, LA ÚNICA VERDAD.

Te he olvidado a mi modo, al menos, he buscado mal gastar el tiempo en el liceo, decidí estudiar, cambiar el destino fatal de mi vida, volví a comer, me olvidé de mi físico y de todo lo que te gustaba de mí. De alguna forma quise que nunca mas te gustara, creo que lo logré, pero no sé porque ahora que reapareces en mi vida llevo tres días sin comer, que la angustia produce un vértigo en mi estomago muy parecido a sentir "maripositas", que he vuelto a sonreír al recordar el pasado, he vuelto a imaginarte sobre mi cuerpo saboreando los placeres de nuestra pecaminosa piel, he vuelto a tocarme pensando en ti... han vuelto a brillar los recuerdos opacos de tus besos, de nuestras huidas nocturnas de todo lo que implico nuestro romance prohibido.
Es por eso.., que tengo angustias, porque quiero volver a verte, acostarme contigo, dormir en la falsa seguridad de tu pecho adulto.
Pero no puedo, no al menos ahora, debo volver a ser lo que fui, a ser la niña frágil que te sedujo sin tapujos con aquella inocencia perversa; puedo serlo, siempre puedo volver a ello, siempre que mi gran premio seas tú.


REALIDAD SIN FILTROS:

Amó que me hagas daño, que amarres mi excitación para conservarlas en sueños.
Amó que me inmortalices en tu memoria, amo profundamente tus anécdotas de viejo chocho.
Pero más amo, cuando me haces daño y de ese daño construyo mi paraíso criminal.

Amo lo que me provocas, pero no te amo a ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Visitas