
me pierdo en ese extremo exquisito,
Donde me disuelvo en tu presente ausencia
que me otorga estos escenarios de:
Blanco y Negro,
Confecciono aquellos infiernos de agonías eternas,
me refugio en la melancolía de los tiempos mas enfermos,
donde me dijiste "que no habían paraísos en esta cárcel liberal"
que eramos esclavos de nuestro propio libertinaje.
Hoy, como penitencia, me toca vestir un esqueleto de ojos rojos,
de dientes amarillos y piel blanca,
Ella me seduce, me obliga a dedicarle ritos de desesperanza,
de brindarle la derrota unida por el vértice perdido de mi espalda,
La carne cubre el hueso, y, a veces le deposita un alma.
Ella me ama con recelo porque sabe que no soy fiel;
a su destructivo carnaval de hojas afiladas y famélicas sirenas de cartón.
Yo le doy la posibilidad de atarme a su piel con agujas e hilos, pero no quiere,
Ella adora verme sangrar por cumplir su erróneo ideal de ilusiones plasmadas en la muerte,
Últimamente
La verdad es el peor pecado,
Últimamente
Me conformo con la caridad ajena
Últimamente,
Deseo morir adormecida por el hambre,
anestesiada en mis burdos cuestionamientos
O,
Podría pintar las calles con sangre,
tirarme en la acera de la calle principal,
subir a un bus y nunca bajar,
cambiar de aspecto y usar lentes
o podría dispararme,
y decir “te amo” a quien sea que quiera mirarme.
pero no sería la poetiza masoquista
con "migrañas oníricas",
Sólo materia prima
…y eso me desolaría
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